El «Obús» de Medina: Denuncia de Conflicto de Interés por 14 MDP Abre un Nuevo Frente para Alejandra Gutiérrez

Si la administración de Alejandra Gutiérrez Campos ya lidiaba con grietas políticas y de seguridad, la tarde de ayer el Cabildo de León abrió una nueva vía de agua: la sospecha de corrupción interna.

No fue una buena sesión para el «cabildo azul». La alcaldesa tuvo que resistir un ataque frontal y documentado que cuestiona la ética de su círculo de confianza. El responsable del «obús» fue el regidor morenista Guillermo Medina Plascencia, quien transformó la sesión en un juicio político al poner sobre la mesa un presunto conflicto de interés por casi 14 millones de pesos.

Juez y Parte: La Denuncia que Congeló al Cabildo

«Guillo» Medina, hermano del exgobernador Carlos Medina, no llegó con retórica, sino con expedientes. Su señalamiento apuntó al corazón del consejo ciudadano: Norma Araceli Díaz Quintanar.

La acusación dibuja una triangulación ética insostenible: Díaz Quintanar ostenta una silla privilegiada como Presidenta del Consejo del SIAP e integrante del Comité de Obra Pública, el órgano que vigila y asigna los recursos. Sin embargo, Medina reveló que mientras ella ocupa ese asiento de árbitro, su propia empresa, NOARDIQ S.A. de C.V., juega en la cancha y gana los partidos.

La «Racha» de NOARDIQ: 14 Millones Ganados en 60 Días

La narrativa de transparencia se topó con la matemática de las adjudicaciones. Medina expuso que, en una racha de «buena fortuna» inusual, el Comité de Obra Pública ha adjudicado tres contratos a la empresa de la funcionaria en tan solo los últimos dos meses.

El monto suma casi 14 millones de pesos, facturados por la construcción de un parque público, la ampliación de otro y una barda perimetral escolar. La velocidad y la coincidencia de que la beneficiaria sea quien debe vigilar la obra pública, dejaron poco margen para la defensa institucional inmediata.

Golpe a la Línea de Flotación de la Alcaldesa

Este señalamiento llega en el momento más frágil para Alejandra Gutiérrez. Con su narrativa de seguridad cuestionada por los rankings y una crisis de imagen tras la ruptura con el PAN, la revelación de un posible tráfico de influencias en su círculo cercano añade el ingrediente más tóxico para su capital político.

Ayer, la alcaldesa tuvo que «apechugar» en silencio ante la evidencia documental. Hoy, el reto cambia: la sospecha de que los consejeros ciudadanos se sirven del presupuesto que administran amenaza con convertirse en la grieta definitiva de una administración bajo asedio.

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